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“Iglesias de Macao”

 

Un científico ruso en su charla acerca de la Cultura China lo explicaba de una manera excepcional, sus palabras decían más o menos así: Sorpresivamente una Nación no existe sola por varios siglos en condiciones de extrema pobreza, miseria, hambre. Se han creado culturas incomparables con otras, llenas de creencias y expectativas, esperanza que simplemente llega del Cielo.

   En Polonia solemos pensar acerca de la indiferencia china, tememos una pequeña experiencia de la gente China y su cultura. Lo mejor que describe nuestra debilidad es un proverbio acerca de que algo escrito es imposible de leer. “Hay que ser Chino”. También en los tiempos Soviéticos la gente dijo durante una discusión acerca de algo imposible de haberse realizado. “Yo  nunca haré eso o esto…ni siquiera en nombre de la gente China”.

Con la ayuda de una observación hecha rápidamente, yo deseaba que este país se conociera y entendiera más fácilmente.

 

1. Residencia del Embajador

 

El miércoles anterior a nuestro paseo por las calles de Macao, el Señor Anthony nos invitó a mi compañero y maestro chino llamado Wang y a mí a un almuerzo en su casa.  Dicha propiedad había pertenecido a cierto burócrata rico, unos 300 años antes. Era un territorio de 10x10 metros si no me equivoco, con una pequeña fuente y  muchas flores. Aquí Anthony organizaba pequeños conciertos para sus amigos, que de a poco fueron cantando y tocando música.

  En primer lugar Anthony nos mostró dos secciones de su casa. En la tercera vivía su hijo Leo. Uno se podía dar cuenta que el estilo de la casa era Manjour por la altura de los techos comparando con otras casas chinas.

Manjour era la gente privilegiada en Pekín.

En medio de la Capital, muchas naciones de distintos lugares geográficos estuvieron viviendo en diferentes condiciones económicas, dependiendo de su origen.

  La gente privilegiada vivía al Norte, Este y Oeste del Palacio del Emperador. En el Sur vivían los más simples.

El almuerzo como yo deseaba fue vegetariano. Una vez sentados ya comiendo, estuvimos charlando acerca de mis problemas pasados y actuales, pero también acerca de la familia de Anthony. El nos mostró fotos de su esposa, había nacido en Tailandia y fue una larga historia para ella tener que quedarse permanentemente en China. La resolución del problema llegó por una intervención privada de Zhou En Lai, quien es una gran personalidad en la “Política China”.

Desde aquel tiempo Zhou En Lai, se convirtió en amigo de la familia. Supuse que habrá visitado esta casa y los mencionados conciertos. Me daba un poco de vergüenza, pero justo a tiempo Anthony me propuso que yo cantara una parte de una canción nacional Polaca, la cual era de Dabrowski Pantano… era realmente un placer para mí, cantar dicha canción en Pekín.

Anthony como era un buen joven voluntarioso, era organista en su nativa Utrecht, un sacerdote parroquiano de origen Polaco le propone aprender la canción, el lo hizo así y nunca la olvidó. Yo le estoy muy agradecido. Era una atmósfera muy familiar y en pleno verano ya se sentía añoranzas de las Vísperas de Navidad.

  Obtuve información acerca de la historia de una familia particular, de los privilegiados en la región de Pekín.

 

2. “Caminando por las calles de Macao”

 

“Mi ángel custodio” Holandés, voló hacia Bangkok. La última vez que nos encontramos fue en la Misa, de la Iglesia San José. Luego de la Celebración dimos un paseo por Wan Fu Jien.. La Administración autónoma China traspasada a Macao había organizado justo en el centro de Pekín una exposición de todos los antiguos monumentos de la Ciudad.

  La decoración principal, fue una maqueta de la Iglesia de San Pablo. Era el único ejemplo europeo de estilo barroco, mezclado armónicamente con muchos motivos orientales. Tuve la impresión como Iglesia Católica, que se nos permitió misionar justo en medio de la Ciudad Capital.

  En 13 escritorios grandes y prestigiosos, se mostraban las Iglesias de Macao, por dentro y por fuera. Se habían escrito también pequeños comentarios acerca de su historia en inglés y en chino. Cada escritorio estaba a 10 metros de distancia, uno del otro, así que caminando lentamente, daba la impresión que ya no se estaba más en Pekín, pero sí en una vieja Colonia Portuguesa.

 Yo recuerdo la imagen de la Universidad del siglo XVI. La misma edad del Seminario… sin duda , es la ciudad más Católica en China, comparando con Pekín, la pequeña Macao que tiene alguna que otra Iglesia.

 

3. “Católicos de la Provincia de Hebei”

 

Excepto Macao, la mayoría de los Católicos vive en la Provincia de Hebei. Es una región que está cerca de la Capital. El nuevo Rector del Seminario para Sacerdotes, durante un encuentro que tuvimos, me explicó que Pekín usualmente fue un territorio de actividades Misioneras de Sacerdotes Lasaristas. Ellos eran gente brava pero los Jesuitas quienes habían trabajado en Hebei, lo eran algo más. Hasta hoy se pueden observar los frutos de sus actividades. Los Católicos de Hebei no sólo viven en las ciudades, sino también en los pueblos olvidados. Con respecto a esto ya había comentado que mi médico es nativo de Hebei y el me ayudó a entender su comportamiento.

  Un día, después de la sesión de acupuntura,  uno de los pacientes del Doctor, nos invitó a almorzar. Sabíamos que ella también era Católica de Hebei. Gao Shao Juan, también le gustaba la música como a Anthony. El  instrumento que ella tocaba era típico chino con 20 cuerdas horizontales como la guitarra pero con 3 patas. Ella nos sirvió una sopa de tomate con huevos, simple pero sabroso. Antes de darnos el concierto ella se puso en cada dedo una especie de triángulo plástico para hacerlo sonar más alto y no lastimarse los dedos. La música fue preciosa. Más tarde colocó un cd con villancicos. El Doctor tomó el libro y leyó el texto para bendecir la casa. La Señora bendijo el agua así que sorprendentemente hice un trabajo importante para esta familia. De nuevo tuve la impresión de estar en Vísperas de Navidad. Tuve que conocer cuán espontánea puede ser la gente en China…

 

4. “Exposiciones de los Estudiantes”

 

Justo cuando me despedía de Anthony, me encontré con algunas personas que me saludaron y me preguntaban de donde era…un chico que me había saludado, que no siguió su propio camino sino que se quedó conversando conmigo, se me presentó como Jason, un jóven artista y me invitó a la exposición para ver sus cuadros.

Yo iba caminando en dirección a Tien An Men, la exposición quedaba en la misma dirección, así que estuve de acuerdo en acompañarlo. En efecto era un pequeño cuarto con alrededor de 100 pequeños cuadros en papel de seda. Cada uno tenía su propio precio, dijo que estaban para la “venta”. Primero Jason me dijo los precios en dólares pero cuando le expliqué que  yo no tenía intención de comprar nada, me dijo los precios en Yuan. Me iba confundiendo cada vez más así que me disculpé y me fui por mi camino a Tien An Men.

Sin ninguna intención, ni planes entré en la Corte del Palacio del Emperador y durante mi caminata fui invitado por segunda vez a visitar la “exposición de estudiantes” y forzado a comprar albunes y postales, aunque una Señora china me propuso “dar un paseo”. Ella me preguntó si yo tenía raíces mongoles, pero le expliqué que yo era Polaco, aunque haya creído que yo era mongol por mi enfermedad, le expliqué brevemente mi problema de los riñones. Después de contarle que yo estaba enfermo, me dijo hasta luego y me dejó solo así que me volví a la Plaza Tien An Men.

 

5. “Las calles de Pekín”

 

Hay muchos policías en las calles de Pekín, pero no son agresivos como en Rusia. Yo tuve una buena experiencia mientras pedía ser registrado en la oficina de policía. Vine en el décimo día de mi estadía y tenía que haberse hecho en el término de 3 días, pero les expliqué sobre mis problemas de salud y fui disculpado sin problemas. Nadie me pidió dinero como suele usarse en otros países comunistas.

Los policías tenían un duro trabajo en echar a los mendigos de las calles principales. Una vez me di cuenta de que dormían en el jardín de la Iglesia San José, en unos bancos que hay allí.

Hay muchos kioskos de revistas en las calles, pero gracias a Dios, no se ven las de pornografía llamadas “prensa amarilla”. En estos quioscos también se pueden usar los teléfonos públicos. Muchas otras historias ocurren en las calles. La gente realiza lavandería cortes de pelo, realizan masajes, reparan zapatos, hierven alimentos, venden cereales, salchichas o papas…todas estas actividades hacen en las calles de Pekín. Cierto teatro permanente repleto de un aroma apetitoso y música proveniente de pequeños radiograbadores.

Un día ví una película de un hombre mayor japonés, quien visitó china en algún lugar que el había conocido en tiempos de guerra. A el se le permitió servir una gran cena a toda la gente de la ciudad. La gente estuvo comiendo sentada a lo largo de toda la calle…explicando bellamente una parábola muy interesante, acerca de que es lo que pasa en ciertas calles de Pekín.

  En la entrada de los negocios, se pueden encontrar estatuas hechas en piedra, de leones con cuernos. Los diseños de las fachadas, son como pagodas y cuelgan lámparas rojas de ellas. Cerca de la peluquería hay una decoración en forma de espiral, blanca, roja y azul, la cual se mueve las 24 hs al día. En la entrada de los restaurantes hay jóvenes y lindas camareras, esperando para invitar a la gente que pasa caminando.

En algunas entradas se pueden encontrar decoraciones de flores frescas naturales. Muchos jardines tienen decoraciones de piedras y fuentes, tal vez por eso es tan famoso el Fen Shui. También hay muchos árboles que desconozco.

  Pekín está creciendo diariamente, hay edificios nuevos por todas partes. Cada uno está oculto, detrás de la red verde y en ella hay muchas inscripciones rojas glorificando el Partido Comunista como supongo, una gran Nación China.

  En Polonia nos eran muy familiares estas inscripciones, así que puedo suponer a que se refieren, sin necesidad de leerlo.

También en Pekín hay muchos viaductos, cada cual tiene su propio nombre.

 

6. “Viajando por la Ciudad”

 

El 8 de Septiembre, en el día de Santa María Virgen, realicé una excursión en autobús por la cuidad. Después de la Misa en Qian Wu Men, tomé el autobús 9 y viajé en dirección hacia el Oeste, nunca había estado en la parte oeste de la ciudad, así que yo estaba muy feliz cuando vi las famosas y conocidas montañas de Pekín que salen en las películas. También me puse contento cuando me di cuenta que el autobús 9 terminaba su recorrido en la estación de tren, así que  tuve la oportunidad de conocer el ferrocarril chino.

  La estación Xi Zhan tiene algunas torres grandes de estilo Pagoda, similar a las de la estación principal. Había que hacer cola para entrar, como en el Aeropuerto, la policía buscaba objetos metálicos en los paquetes, 5 hileras de escaleras mecánicas nos llevaban al 2 piso. Allí hay muchos cuartos para pasajeros así que el gran número de gente rápidamente desaparecía en estos lugares. La cantidad de policías me mareaba y confundía así que volví rápido abajo.

  Tomé el autobús 703 que iba hacia el extremo este, tendría una hora aproximadamente viajando en paz. No hubo nada de especial en el camino, excepto una gran Iglesia Protestante en un campo vacío, cercano a la zona de descanso en Pekín. Pagué de nuevo 4 yuan en el siguiente autobús 735 y regresé hacia el oeste. Ya era de noche y deseaba regresar al centro. Tome el autobús 26 pero la mujer me entendió mal y quería que me bajara a mitad de camino, así tuve que hacerlo y tomar el trolebús 114, con la ayuda de buenas personas que me cambiaron el boleto para subterráneo. Hay sólo 2 líneas de subte aquí. La roja va en dirección oeste-este y la azul en circunvalación. El boleto cuesta 3 yuan. Finalmente llegué a la estación Yong He Gong, cerca del consultorio de mi médico en Tung Zhi Men.

 

7. “Comida China”

 

Es muy peligroso para mí comer cualquier comida china, sin un conocimiento previo. Mis riñones no toleran la sal y la pimienta y acá la mayoría de la comida lleva esos condimentos, así que prefiero cocinarme yo mismo algunos fideos con champignones, aunque la mayoría de las veces salgo a comer con mi médico. Me ocurrió ya en varias oportunidades que soy el primer extranjero que los visita. En un lugar el dueño del pub, me pidió sacarse una foto conmigo, así que más tarde todos los que trabajaban allí querían hacer lo mismo.

  Comer es una clase de ceremonia. A las 12hs en cualquier lugar hasta en las oficinas se puede sentir el olor a fideos.

Lo más popular en Pekín es el perro, en muchos negocios se puede ver el cuerpo del perro ya preparado listo para ser servido.

También el comer es parte de la medicina china, cada comida es más o menos oriental, significa que tienen elemento Yin o Yan (masculino o femenino)… esto proviene del Budismo supongo.

  Las cucharas son de cerámica y muy pesadas, la toman con la mano izquierda y con la derecha los palitos.

  También me gustan los champignones del lugar, se los puede tomar directamente de una caja pequeña; pero en contacto con el agua se obtiene un plato lleno de comidas. En cada restaurante el té verde es gratuito. Nunca encontré algo más sabroso como el te verde regional.

En todos los lugares públicos, lo que ayuda a sobrevivir el calor del verano, son los aires acondicionados.

 

8. “Excursión a la escuela”

 

Un día una mujer Católica de Hebei, llamada Gao Shao Juan, que nombré anteriormente, me invitó a la escuela cerca de su casa. Nada especial… la guardia informaba acerca de la gente extraña, pero nosotros teníamos el permiso para la visita.

  En la entrada de la escuela había un escritorio rojo con los nombres de los maestros. Los pasillos estaban muy limpios y había flores en las ventanas.

El uniforme deportivo de los chicos era muy lindo, los chicos más grandes no tenían problema en llevar a sus novias de la mano, no les daba vergüenza. Se veía después de clases algunos chicos fumando cigarrillos a escondidas, como en todas partes del mundo.

 

Memorias

 

El conocimiento de China, lo fui recibiendo en mi niñez en un colegio económico al que pertenecía. También recuerdo con un amigo, que en el río solíamos jugar a las cartas, recuerdo muchos lugares distintos, pero uno en especial llamado ¡MACAO!

Estudiando en la escuela previa a la Secundaria, recuerdo que habíamos leído enseñanzas populares de Confusio…Mi profesor estaba orgulloso de mí, era de gran prestigio por aquellos días conocer enseñanzas orientales. También yo había estudiado algunos caracteres.

Ya como Sacerdote, tenía unos lindos zapatos chinos simples y económicos, los cuales usé en Taize Francia y más tarde en mi primer Misión en Rusia. Luego recibí como regalo un Kimono negro Chino, comprado por unos amigos en Bangkok. Me gustaba muchísimo y lo usaba cada día en Sakhalin, aunque se había roto en algunas partes, lo remendé y aún lo sigo usando.

Siempre me gustaron las cosas Chinas, pequeñas pero sin ninguna razón alegran el corazón…

 

Jaroslaw Wisniewski

Pekín 13 de Septiembre 2006